“En la mañana de 1936 , me sumergí por primera vez, antes consideraba al mar simplemente como un obstáculo salado que me irritaba los ojos.

A veces tenemos la suerte de comprender que nuestras vidas han sufrido un cambio, y somos capaces de desechar lo viejo, seguir lo nuevo y mantener firmente el rumbo.

Eso es lo que me ocurrió esa primera mañana de verano, en que mis ojos se abrieron por vez primera a las maravillas del mar.”

 

Jaques Iyes Cousteau
El mundo silencioso